Todos tenemos nuestros propios héroes, gente a la que admiramos por sus éxitos, por sus capacidades o incluso por su dinero.Este no es mi caso. Nunca he admirado a nadie por esas premisas.Sin embargo si que admiro a los que yo llamo "héroes en zapatillas de casa".Es gente a la que la vida nunca se lo ha puesto fácil pero siempre han salido adelante con sencillez, honestidad, valor y sin hacer daño a nadie. Estos son los valores que a mi me gustaría tener y esta es la gente que me gusta tener cerca.Incluso tengo cierta desconfianza en los que todo les sale bien y nunca han tenido que trabajarse nada.Este es el caso que os voy a relatar "a grosso modo".
Tengo la fortuna de tener un amigo de esos a los que quizás no veas todos los días,ni te vayas de copas con ellos,pero sabes que siempre que los necesites estarán ahí.Es músico y hace un tiempo se fue a Galicia buscando su sueño.Estuvo unos años y pese a que encontró buena gente también encontró la realidad del mundo de la farándula;caraduras,mentirosos,sinvergüenzas y algún que otro impresentable.Demasiado para una persona tan honesta e integra.Nunca intentó vengarse de ellos,ni siquiera luchar por lo que había ganado con su trabajo noche tras noche (a pesar de que algunos estábamos dispuestos a quemar algún camión).Simplemente los dejó de lado y siguió su camino.Después volvió y tuvo que empezar de cero,pero consiguió salir adelante no sin esfuerzo.
Llegó el día de año nuevo y recibí una llamada suya.No le presté demasiada atención pensando que sería la típica llamada para felicitarte el año así que pensé en llamarle después de comer.Pero antes de poder llamarle volvió a llamar.Esa llamada me dejó helado.Empecé a decirle las típicas tonterías que se dicen en estos casos pero su tono me inquietó. Entonces me lo dijo.La noche anterior algún descerebrado (tristemente hay muchos) celebrando el año nuevo había tirado una bengala de salvamento y había quemado toda la casa.Mientras los demás estábamos comiendo las uvas y brindando con champán, él estaba sacando a su madre y abuela a la calle y avisando a los vecinos.En pocas horas habían perdido todo.Todos los recuerdos de una vida.Hasta lo más simple,como la maquinilla de afeitar.Me parecía increíble,mi hermano me había comentado algo pero no que era tan grave y,por supuesto,no me imaginaba que era su casa.Estaba destrozado y yo no sabía que podía hacer.Algo así no entra en nuestra cabeza y no podemos estar preparados,esas cosas las vemos en televisión y siempre parece que ocurren a miles de kilómetros de distancia.¿Cómo le podía haber pasado eso? además a él,que hace unos años también sufrió una tragedia del día de año nuevo.Ahora que estaba volviendo a reconciliarse con la Navidad.Era una broma macabra.Al día siguiente contacté con él y me sorprendió la entereza y el aplomo que desprendía,me pareció admirable la determinación con la que me decía que iba a salir de esta pesadilla.Si señor!! eso son pelotas y no las de Iniesta al meter el gol del mundial.
Era emocionante verle contar,casi con lágrimas en los ojos,cómo se había volcado la gente en ayudarles y lo generoso que puede ser el ser humano en estas situaciones,pero también indignante cómo había sinvergüenzas que no tenían nada que ver con el desastre y que se aprovechaban de la situación rapiñando los objetos que las personas había donado con tanta generosidad.Parecía una película mil veces vista oírle contar lo sucedido aquella noche;cómo había sacado a su familia,como una vecina se negaba a salir cuando la llamaba a la puerta y los bomberos tuvieron que obligarla a salir poco después o cómo luchaban por extinguir el fuego.Pero todo era real,tristemente real.
Ahora han pasado unos días,él sigue con su lucha y con la incertidumbre de no saber cual será su destino,pero ya le ha dado tiempo para descubrir quién es verdaderamente generoso,quién finge serlo,quién lo es con condiciones o quién lo es para poder echarlo en cara a la menor ocasión.También para darse cuenta quién esta a su lado porque toca,como si fuera una moda como la de dejarse barba y llevar camisas de cuadros,y al poco tiempo se habrá olvidado o quién está porque de verdad lo aprecia y seguirá ahí.Incluso para decepcionarse con personas con las que pensaba que podía contar y no aparecen.
Esta historia aún no tiene final y mucho me temo que tardara en tenerlo.Pero tengo claro que seguirá adelante con entereza y honestidad.Espero poder contaroslo y poder reírnos con las anécdotas de nuestras aventuras siguiéndole con la orquesta como si fuésemos gruppies o de tantas otras historias vividas.
Este ha sido mi pequeño homenaje en zapatillas de casa.